MindFlow Zone Path nació en 2017 cuando Marta Fuentes compró una parcela de dos hectáreas en el piedemonte mendocino, al este de Luján de Cuyo, con la idea de crear un espacio donde la botánica no fuera solo ciencia sino también experiencia directa. Marta había pasado diez años trabajando como técnica en el herbario de la Universidad Nacional de Cuyo, catalogando especímenes secos, y llegó a un punto en que quería ver las plantas vivas, en contexto, con visitantes que pudieran tocarlas y hacerles preguntas. Los primeros dos años fueron de preparación del suelo, instalación del sistema de riego por goteo y construcción de los senderos con piedra laja local.
El punto de inflexión llegó en el otoño de 2019, cuando el jardín recibió su primera visita escolar: un grupo de cuarto grado de una escuela de Godoy Cruz. Marta recuerda que los chicos tardaron cuarenta minutos en salir del sector de cactáceas porque no podían creer que algo tan espinoso pudiera florecer. Esa visita confirmó que el formato de jardín interpretativo tenía sentido en Mendoza, una provincia donde la relación con el agua y la vegetación es parte de la identidad cultural. Desde entonces, el jardín incorporó el programa escolar formal, desarrolló los cuadernillos de trabajo y sumó a dos guías con formación en biología vegetal.